Emily Gould Auge y caída de una bloguera top

Enviado por Claudio Wipe el 24/06/2008 a las 04:42 PM

 

Emol/Ya/Carolina López Montecinos: Emily Gould conoce lo que es tocar el cielo: Tras contar su vida en internet, se transformó en la bloguera top estadounidense. Pero también vivió el infierno.

Emily tiene 26 años, un gato y varios tatuajes en los brazos. Vive en Brooklyn, pero se quiere cambiar. Es periodista y, hasta noviembre de 2006, trabajaba en la editorial Hyperion Books, detrás de un escritorio, con horarios estables y una carrera que avanzaba lenta y segura. Pero eso era antes. Antes de las crisis de pánico, de la gente reconociéndola en la calle, criticándola y dándole consejos sobre cómo manejar su vida personal. Antes de que dejara la estabilidad, eligiera trabajar en Gawker, y se transformara en el ícono estadounidense de esta tendencia mundial que han desatado las blogueras en internet, que incluso la llevó a ser portada de la revista The New York Times Magazine, hace un mes.

Gawker es una página web norteamericana, con una red de blogs que se dedica a criticar a las celebridades, los lugares y las tendencias de Nueva York. Ellos mismos se definen como "Manhattan Media, News and Gossip", y cada una de las entradas que publican recibe miles de visitas al día. Ahí llegó Emily Gould, a los 24 años, convertida en editora y a cargo de 12 textos diarios. El sueño de toda blogger, como ella misma lo define. Y, en ese tiempo, Emily Gould ya era toda una blogger. En su página personal, "Emily Magazine", escribía casi todos los días acerca de ella misma. De las historias cotidianas de la relación con su novio del momento, Henry, de sus emociones y experiencias. Leía los comentarios de desconocidos como si fueran opiniones de amigos y, en cierta forma, lo eran. Estaban al tanto de todos sus altibajos, sus decisiones importantes, sus sueños. En Gawker, en cambio, los lectores dejaron de ser amigos y se convirtieron, primero, en colaboradores, ayudándola a elegir temas para sus posts; después, en fans, y, al final, en enemigos.

"No creo haber entendido exactamente en qué me estaba metiendo cuando entré a trabajar a Gawker. No estoy segura de si alguien podría hacerlo. Pero no me arrepiento de nada de lo que he hecho en mi vida, porque he aprendido de ello, y me he fortalecido", explica Emily.

Vida privada vs. vida pública

Emily Gould creció en las afueras de Washington DC y estudió en Ohio y Nueva York. Se graduó del Eugene Lang College, que es parte de la New School, la misma que tiene entre sus escuelas a Parsons. Siempre le gustó escribir. Y siempre tuvo la necesidad de hablar sobre ella misma.

"Empecé a escribir un diario a los ocho años, y escribí constantemente todos los días hasta que tuve mi primer novio serio, a los 15. Después de eso simplemente empecé a contarle todo", explica. "Quizás ésta es la situación que viven otras personas también: tienes esta necesidad de documentar lo que te está pasando, pero después encuentras a una persona a la que le puedes contar esas historias, y dejas de tener un registro sólo para ti misma", cuenta a Revista Ya. "No sé por qué otras personas hacen públicas sus 'vidas privadas'. Probablemente todos tienen su propio set de razones. Las ventajas pueden ser un sentido de experiencia compartida, que puede ser alentadora. Las desventajas van desde el ridículo y las críticas hasta daño permanente en las reputaciones y vidas de las personas".

Pero empezar a escribir un blog no fue su idea. La página web, "Emily Magazine", fue un regalo de su amiga Alice para su cumpleaños número 24. "Yo tenía un trabajo que era entretenido, pero no particularmente creativo, y siempre había estado interesada en escribir", explica. Por eso empezó a actualizar su página todos los días, y en ocasiones, varias veces al día. Fue en ese período cuando la llamó el editor de Gawker para una entrevista, y la contrató como editora.

A diferencia de su trabajo anterior en la editorial, en Gawker Emily no tenía horario. Ni siquiera era necesario que fuera a la oficina, porque podía subir los textos a la página web desde su casa. No usaba ropa formal, no tenía que pedir permiso para tomar decisiones y, en definitiva, era mucho más libre. Pero la libertad terminó por hacerla colapsar. "Decidí incluir un aspecto personal en los posts de Gawker que no tenían que ver conmigo. Eso no sólo mantenía las cosas interesantes para mí, también era una manera segura de evocar un coro de opiniones de consentimiento o disentimiento, convirtiendo el solitario trabajo de escribir posts en algo que se sentía más social, más como una conversación. Los halagos de los lectores eran tranquilizadores. Y aunque estaba reacia a admitirlo, había algo incluso un poco emocionante en ser insultada por extraños. Esto era totalmente nuevo, tener a tantos extraños poniéndome atención y, en ese punto, cualquier tipo de atención todavía se sentía bien. Ocasionalmente, alguna crítica bien hecha me agarraba volando bajo y pensaba que realmente era la peor escritora que había trabajado en este sitio, o fome, o fea, o estúpida", contó Emily para la revista del New York Times.

Durante el período de Gawker, y después de terminar con su novio, Emily creó otro blog: "Heartbreak Soup", donde escribía junto a su mejor amiga Ruth acerca de historias amorosas y cocina. Lo mantuvo en secreto al principio, pero el anonimato duró poco. "Terminé revelando mi identidad, básicamente, porque una parte de mí quería que mi escritura tuviera una audiencia, se conectara con la gente, aunque otra parte de mí sabía que era una idea terrible dejar que cualquiera que quisiera, conociera mi lado más vulnerable".

En abril de 2007 fue invitada a un episodio de "Larry King Live", un día en que Jimmy Kimmel estaba reemplazando a King. Aunque, en teoría, Emily debía hablar sobre las celebridades y los medios, Kimmel aprovechó la oportunidad para cuestionar una de las secciones estables de Gawker, un mapa creado a partir de la información entregada por fuentes poco confiables, con datos sobre personas famosas. De Kimmel, se había dicho que estaba ebrio hace un par de meses, en un lugar público. Y Kimmel se enojó. A través de las pantallas, y de Emily, acusó a Gawker de haber violado su privacidad.

Después de esa aparición televisiva, Emily empezó a recibir mails y posts criticando su trabajo. Criticando, sobre todo, su imagen en el programa: "Sólo quiero decirte cuán maleducada y estúpida apareciste en el show. Eres verdaderamente un ser humano barato y sin corazón", fue uno de los comentarios que le tocó leer. La empezaron a reconocer en la calle. Le daban consejos sobre qué hacer con su trabajo y sus decisiones. "Había una verdad más difícil que yo me rehusaba a enfrentar", escribió Emily en el New York Times. "Después de todo, al aparecer en televisión y tener una presencia diaria en un blog frente a miles de personas, me había puesto a mí misma en la categoría de las 'personas que hacen su vida en público' y por eso, de acuerdo a mi propio sistema de valores, era un blanco apropiado para el tipo de ataques que estaba recibiendo. Pero eso no quería decir que lo pudiera manejar. Una semana después, me encontré acostada en el suelo del baño de la oficina de Gawker, presa de un ataque de pánico que me dejó fuera de servicio el resto del día".

Las crisis se repitieron varias veces. Tanto, que durante un tiempo, Emily ni siquiera se atrevía a salir de su casa más que para comprar en el almacén de la esquina. Traspasar ese límite se convertía en un peligro. Pasaba entre 12 y 16 horas diarias frente al computador, respondiendo cientos de mails y hablando con gente por Messenger. Pero no veía a nadie. Hoy analiza: "Estuve realmente deprimida y fue un muy mal período. Para salir de él tuve que desarrollar una piel mucho más gruesa, y reconectarme con aspectos de la vida que pasan lejos de una pantalla de computador. Antes de entrar a Gawker, en muchas formas era más fácil trabajar en una casa editorial y tener una existencia totalmente anónima. Pero siempre he querido ser escritora, y una de las desventajas de ser escritora siempre ha sido que no a todos les va a gustar ni van a estar de acuerdo con lo que escribas, y si escribes sobre ti misma, las críticas pueden ser muy personales. Lo que pasa es que mi necesidad de tener una voz hace desaparecer mi necesidad de protegerme del dolor", comentó a Revista Ya.

Paseo de oficina

Cuando Emily decidió volver al mundo, fue para un paseo de oficina. Aunque no tenía ganas de ir, su jefe la convenció. Pasaron el fin de semana en Fire Island, lo que implicó viajes en metro, tren, van y ferry. Pero no tuvo ninguna crisis. Justo antes de volver a la ciudad, Josh, un compañero de trabajo, la besó. Empezaron una relación en la que Gawker era el centro de conversación, el punto que los unía. Y después de la primera noche que pasaron juntos, Emily se levantó al amanecer para escribir un post en el sitio. Lo tituló "I believe in love" ("Creo en el amor"), y, hasta hoy, ha recibido más de 17 mil visitas.

"Como la mayor parte de las personas, yo tiendo a usar casualmente el lenguaje de la adicción, como por ejemplo, 'no puedo esperar a que empiece la nueva temporada de America's Next Top Model, estoy totalmente en síndrome de abstinencia'. Y cuando se trata de hablar acerca de lo inmersa que he estado en mi vida online, me veo tentada a usar este lenguaje porque entrega muy buenas metáforas. Es fácil comparar la emoción inicial de encontrar una respuesta inmediata a un post con la urgencia de drogarse, y las emociones que van disminuyendo con el proceso de acostumbrarse a los efectos de la droga. La metáfora es tan exacta, de hecho, que quizá ni siquiera sea una metáfora", analizó en el New York Times.

También en "Heartbreak Soup" Emily escribía sobre su relación, y Josh se sentía halagado de aparecer en sus posts. Pero cuando terminaron, y dos meses después de que Emily renunciara a Gawker, Josh escribió un artículo en la revista del New York Post, hablando acerca de lo violada que había sentido su privacidad al verse publicado en un blog, y citando frases de las entradas. Desde entonces, Emily nunca más ha escrito en internet sobre una historia amorosa. "Bueno, en realidad, pasé alrededor de dos meses escribiendo sólo acerca de una relación, y desde entonces que no escribo sobre mi vida amorosa online. Actualmente no escribo 'Heartbreak Soup', y mantengo 'Emily Magazine' como un lugar para comentar pensamientos cortos acerca de otros sitios web o cultura pop. Aprendí rápidamente que algunas cosas no deben ser sometidas a escrutinio, o quizá sólo debieran serlo en privado. Estamos viviendo un tiempo extraño ahora, porque mucha de la tecnología que damos por sentada es, en realidad, increíblemente nueva, y realmente existen muy pocos límites. Quizás en algunos años la sociedad va a evolucionar con nuevas etiquetas, y probablemente nuevas leyes, que regularán la forma en que mantenemos nuestras vidas privadas online".

En noviembre de 2007, Emily presentó su renuncia a Gawker a través de un post en el blog. Cuando, a principios de este año, Josh publicó su historia, a Emily le tocaron las críticas. Otra vez. Le escribían en la página de Gawker y en "Emily Magazine". Y hablaban de ella tal como ella antes hablaba de las otras personas. De las celebridades. De los famosos. Hoy, Emily asegura que, a pesar de todo, está dispuesta a cargar con lo que implica perder parte de su vida privada: "No estoy interesada en ser famosa por el hecho de ser famosa. No hay ningún objetivo en eso. Pero si tener un aspecto público de mi vida me ayuda a trabajar como escritora y a publicar mi trabajo de tal forma que mucha gente lo lea, es un precio que estoy dispuesta a pagar", dice hoy.

Después de la portada del New York Times Magazine, muchos de sus lectores se preguntan por qué, si exponerse la hizo sufrir tanto, quiso publicar su experiencia en detalle. "Quise contar mi historia porque quería sacarla de mi sistema, explicar dónde he estado y dejarlo atrás", comenta. "Y quería tratar de ayudar a la gente que tiene poca familiaridad con este mundo, para que entendieran cómo funcionan los blogs. Basándome en mi experiencia, le aconsejaría a alguien que recién está empezando un blog que le tome el peso a la permanencia de lo que está haciendo, antes de revelar algo que no le gustaría ver escrito, por ejemplo, en la portada de un diario local, o que no le gustaría que leyera un potencial empleador. Esto no quiere decir autocensurarse, sólo quiere decir asegurarse de que el 'tú' online es una representación justa de tu verdadero 'tú"'.

Carolina López Montecinos.

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Wmily's What are women fighting about?

Enviado por amis el 06/11/2009 a las 10:29 AM
amis

Hola! soy estudiante de ingles y tengo que analizar What are women fighting about?, un articulo que Emily gould subió a su blog: Emily Magazine. Realmente no termino de entender algunas cuestiones sobre las q ella habla, ya que me parecen contradictorias. Agradeceria que te pusieras en contacto cnm y podamos cojmpartir opinioes acerca del articulo.

Muchisimas gracias desde ya!


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Este es el sitio de Claudio Wipe, Ingeniero Comercial, Magister en Ingeniería de Negocios en TI  y profesional del sector bancario. Aquí podrás encontrar información sobre mis áreas de interés  e investigación de nuevos negocios, así como reflexiones acerca de los temas que mayor interés me despiertan.

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