
Emol:Por Daniel Fajardo, Periodista y director del Observatorio de Comunicaciones Digitales
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Los usuarios de Facebook no se hicieron esperar. En cuestión de horas comenzaron a aparecer varios grupos y movimientos virtuales en contra del rediseño de una de las redes sociales en línea más populares del planeta.
Incluso, la mayoría de estas esporádicas asociaciones estaban dentro del mismo Facebook. La gota que rebalsó el vaso fueron las objeciones que surgieron desde los mismos empleados de la compañía, que se filtraron por cientos de blogs a través de internet.
La principal crítica de los cibernautas pasa por el afán de Facebook de parecerse cada vez más a Twitter, otra red social, basada en el microblogging, que le está pisando los talones en cuanto a fama mundial. Twitter popularizó la idea de “¿Qué estás haciendo ahora?”, para utilizarla como la principal motivación de sus integrantes.
Efectivamente Facebook comenzó a incorporar este concepto hace más de un año y a destacarlo cada vez más. Hoy, con el rediseño, lo que piensa o hacen los amigos de un usuario de Facebook es, sin lugar a dudas lo más destacado. Facebook cayó en el síndrome Twitter.
La respuesta de Mark Zuckerberg, creador y actual timonel de Facebook no se hizo esperar. “Es mejor insistir (con el nuevo diseño) y no escuchar (a los usuarios), porque eso puede ser perjudicial” (…) “El cliente no siempre tiene la razón”. Estas y otras frases son extraordinariamente recogidas en el blog de ValleyWag.
Pero lo interesante de todo este conflicto no va tanto por el nuevo diseño de Facebook. Sino en como los internautas sienten a este servicio como propio. A pesar de que en realidad, Facebook es una empresa que lucra con la información personal y las redes que tienen sus usuarios. Y es un negocio descomunal. Pero algo sucede, que los usuarios se sienten con el derecho de reclamar, al igual como si fueran parte del directorio de la compañía.
Y eso no está mal. Es el poder de los clientes/usuarios llevados a su máxima expresión. Ya no se necesitan focus group, encuestas o versiones de prueba. Los servicios sociales en línea ya son y deben ser un “beta permanente”, donde la inteligencia colectiva de los usuarios adquieren cada vez más protagonismo.
Por eso es que la apuesta de Zuckerberg es potente. Le teme a Twitter. Y ese miedo lo está llevando incluso a no escuchar a los usuarios para desarrollar un concepto que, bajo su visión, es la tendencia dominante en las redes sociales. Él cree que los internautas ya no quieren sólo ver fotos de amigos y armar grupos, sino también contar qué están haciendo y ver lo que hacen sus contactos. Obviamente siempre habrá resistencia. Pero el tiempo dará la razón a Zuckerberg o a los usuarios disidentes. O quizá… a ambos.



