Hace muy poco fui al Zoológico Metropolitano de Santiago, acompañando a las clases del colegio de mis hijos. Me gustó ver lo mucho que ha mejorado desde que yo misma era una niña, si hasta sala de cine tienen y nos llevaron a ver un film sobre los cóndores chilenos, bastante bueno. Sin embargo eché de menos el romanticismo de antes o tal vez yo lo veo así ahora, me acordé mucho de la Elefanta Fresia, que murió muy viejita hace unos años atrás. Recuerdo haber visitado a la elefanta y haberlo tirado maní, así como también a los chimpancés. Hoy, no se puede alimentar a los animales y me parece bien, quizás cuántos animalitos se enfermaron debido a nuestra afectuosa ayuda. Recuerdo la gran alegría de correr subiendo y bajando el laberinto que es el zoológico, a mis padres y hermanos, sentados tomando un helado y la subida y bajada en el funicular. Esos tiempos ya pasaron para muchos de nosotros, pero no podía dejar de escribir este pequeño artículo en homenaje a esos días, a la Elefanta Fresia y al león Carlitos. Salud por ellos!




